POR CARLOS RICARDO FONDEUR MORONTA
En un marco de doce kilómetros cuadrados, en pleno centro histórico de Santiago de los Caballeros, abren sus puertas cientos de negocios formales, miles de micro negocios y cientos de miles de ciudadanos de la provincia homónima y de la región Cibao pernoctan a hacer negocios, diligencias y otros tantos miles cruzan la ciudad de sur a norte, de sur hacia el noroeste y viceversa.
El centro histórico nace a las cinco de la mañana, con la llegada al centro del comercio de vegetales más grande del Cibao, un lugar llamado de antaño como El Hospedaje Yaque, porque ahí se alojaban los venduteros y transeúntes que venían a la ciudad desde lejos, especialmente desde las sierras de San José de las Matas, un municipio cuasi fronterizo con la República de Haití.
El Cibao es una región ubicada desde el oeste al este, ocupando la franja norte del litoral del Atlántico, donde habitan varios millones de personas. Es la región más rica en todos los sentidos.
Naciendo el sol al colocarse con plena exactitud en medio de la icónica calle Del Sol y sobre el centro del Monumento a los Héroes de la Restauración, una mole de 230 pies (175 metros sobre el nivel del mar) que se erige majestuosa sobre la ciudad, al filo de las seis de la mañana nace una de las ciudades principales de las Antillas: Santiago de los Caballeros.
Durante todo el día, de domingo a lunes, de seis de la mañana a siete de la noche, se mueven millones de pesos y dólares, transacciones bancarias y todos los tipos de negocios que nos puedan llegar a la mente.
Las cadenas de supermercados, malls y tiendas individuales obligan a la permanencia y vigilancia extrema de las autoridades policiales y los estamentos de seguridad del Estado dominicano. En Santiago no se pierde tiempo. Transcurre entre el trabajo y la vagancia de unos cuantos ciudadanos en el Parque Duarte, la mayoría políticos y expolicías, ciudadanos cubanos, haitianos, colombianos, todos entremezclados como argamasa de mejor concreto.
Venir a esta histórica ciudad, fundada en 1495 por orden del Almirante Cristóbal Colón y enclavada en pleno centro de la provincia de Santiago, es una experiencia única.