El CPT no solo fracasó en lograr sus objetivos, sino que develó una lucha de intereses y pugnas políticas que han sido parte de las causas que han impedido a Haití encausarse por un camino de certidumbre y bienestar para su gente.
Entre el canto luctuoso del tableteo de las armas, la muerte rondando en el ambiente y el miedo esparciéndose como epidemia este fin de semana, Haití amanece este lunes 2 de febrero bajo el nivel más grave de incertidumbre de las últimas décadas.
Esto está ocurriendo justo al iniciarse el conteo final hacia este viernes 7, cuando expira el mandato del Consejo Presidencial de Transición (CPT) y existe la amenaza de un vacío institucional total.
Para un recordatorio temprano y una puesta en contexto que da fuerza a este augurio, el CPT fue investido el 25 de abril de 2025, con una misión monumental que abrió puertas de esperanza para la paz en ese país, azotado por una crisis sociopolítica y la violencia que generan las pandillas.
A día de hoy, ninguno de estos compromisos ha sido logrado, por lo que el país está en vilo a medida que se aproxima el fin del mandato del CPT y los actores haitianos no alcanzan un acuerdo para el día después, cuando la nación caería en el vacío institucional.
El CPT no solo fracasó en lograr sus objetivos, sino que develó una lucha de intereses y pugnas políticas que han sido parte de las causas que han impedido a Haití encausarse por un camino de certidumbre y bienestar para su gente.