La ola conservadora que recorre el mundo ha reabierto el debate sobre el aborto en países donde la marea verde por el derecho a la interrupción segura y legal del embarazo había logrado importantes avances en los últimos años.
El aumento de los obstáculos que tienen que sortear las mujeres en Argentina para abortar, los últimos pasos dados por Puerto Rico hacia la criminalización de la práctica, las condenas cada vez más duras a las que se enfrentan las mujeres en El Salvador o la llegada a la presidencia de Chile del ultraconservador José Antonio Kast son algunos ejemplos en Latinoamérica.
En Europa, la onda expansiva del antiabortismo está reduciendo las cifras de interrupciones legales en Polonia, Italia, Hungría, Eslovaquia y Rusia; y en Australia el partido ultraderechista One Nation propone reforzar la protección jurídica del feto.
El caso de Argentina es paradigmático porque es donde se acuñó el concepto de 'marea verde' en alusión a los pañuelos de este color que llevaban al cuello los manifestantes que salieron en masa y lograron que en 2020 se aprobara la interrupción voluntaria hasta la semana catorce del embarazo.
El triunfo tuvo un impacto simbólico y se extendió a otros países; como también fue simbólico el movimiento en sentido contrario que propició dos años después el Tribunal Supremo de Estados Unidos cuando anuló la histórica sentencia conocida como 'Roe contra Wade', que desde 1973 garantizaba el derecho al aborto.